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Cómo debe ser la comunicación en la familia: sin silencios

Todo lo que hacemos, comunica. Por más que pensemos lo contrario, cada acción que realizamos está diciéndole algo a quien nos está viendo y/o escuchando. Con cada gesto, cada movimiento corporal, además de por supuesto con las palabras, estamos dando un mensaje. Muchas veces, el incorrecto.

La explicación del por qué hacemos esto es muy sencilla: el desconocimiento. La mayoría de las veces, inconscientemente, creemos que solo estamos comunicando lo que decimos con palabras. Pero como ya se comentó al comienzo de esta entrada, no es así.

Algunas veces, un silencio dice mucho más de lo que pensamos

Por supuesto que en ocasiones pareciera que es mejor quedarnos callados. Principalmente cuando estamos enojados. ¿Para qué seguir hablando si corremos el riesgo de decir algo de lo que después nos arrepintamos?

Sin embargo, cuando guardamos silencio también estamos diciendo algo. Puede sonar contradictorio, pero así es. Así, un silencio de nuestra parte puede expresar indiferencia, enojo o desinterés, por ejemplo.

Debido a ello, es que cuando pensamos cómo debe ser la comunicación en la familia, decimos que no tendría porqué existir el silencio. Claro, es válido reflexionar brevemente lo que vamos a decir, pero quedarnos callados no es una buena opción.

Hasta ahora, nos hemos enfocado en situaciones donde el diálogo ya inició, y simplemente hemos optado por cortar la comunicación. O mejor dicho, por expresarnos mediante un silencio, el cual la otra persona podría interpretar de manera errónea.

La otra forma de silencio que queremos abordar, es cuando ni siquiera comenzamos a hablar. Como en el caso anterior, este silencio tampoco debería tener cabida.

Las razones por las que callamos pueden ser de lo más variadas. Por un lado, los hijos podrían callar porque “no los entienden”, por “vergüenza”, o porque los padres “son indiscretos”. Por el otro, los padres no querer decir algo para “no preocupar” a lo hijos, para no “transmitirles inseguridad”, o porque no son “temas para su edad”. Así mismo, los cónyuges pueden guardar silencio entre sí para “no herir” al otro, no “preocuparlo”, o porque “seguro no le interesa”. Y estas son solo algunas razones de las partes, pues existen otras tantas. Incluso, en varias pueden coincidir.

El tema abordado en este artículo sobre cómo debe ser la comunicación en la familia parece bastante simple. No obstante, el silencio es un gran problema de comunicación entre los integrantes de una familia. Aunque hemos dicho que todo comunica, hasta el silencio, una comunicación a base de silencios no hace otra cosa sino dejar muchos cabos sueltos, traer dudas y en un futuro, problemas que podrían ser bastante graves. Recuerda que en Sunset Bay Academy tenemos años experiencia funcionando como programa para jóvenes rebeldes y problématicos.